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MÚSICA // ROCK

Revancha: “El rock tiene que incomodar, no le tenemos que gustar a tu mamá”

La Izquierda Diario charló con miembros de una banda emergente que pide pista: del barrio de Mataderos, cuna de formaciones rockeras como La Renga que los tuvieron como invitados, los chicos de Revancha llegan a The Roxy con nueva formación para estrenar canciones y recrear su repertorio de más de una década.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Jueves 16 de mayo | 00:00

El encuentro con Revancha se concretó en las mesas de afuera de un bonito y apacible lugar que –vaya paradoja- destila rock por todos lados. Mientras charlábamos, adentro se preparaban Toti Iglesias y sus Jóvenes Pordioseros para una conferencia de prensa. El Rockin´ Music Bar de Palermo parece una metáfora de la actual escena del rock: recibe a bandas consagradas junto a otras emergentes o under, de un estilo o de otro. Algo impensado décadas atrás.

Hay un clima fraternal, de cofradía. Tal vez es la impresión que nos dejó sentarnos a tomar unas cervezas con Ariel “Lalo” Meregone y Pablo Lezcano, voz y bajo respectivamente de esta banda formada en 2007. Ellos parecen querer hacerte parte, cómplice y socio, de algo en lo que están embarcados con Revancha: mantener lo que se conoce con la idea de “rock” como una actitud ante la vida. Todo indica que por lo general lo logran.

Además de Lalo y Pablo, Revancha forma actualmente también con Damian Cammarano en guitarra y Lucas Spera en batería. Tienen dos discos en su haber: Incontrolable (2010) y Al Acecho (2014); y también dos EP, En carne y hueso (2012) y La Rabia de un nuevo adiós (2016). Se encuentran grabando nuevo material, que van a adelantar este sábado en The Roxy/La Viola Bar desde las 19 hs.

LID - ¿A qué se deben el nombre y la estética de Revancha, siendo que no son una banda estrictamente punk?

LM - Los que formamos Revancha originalmente veníamos de otros proyectos musicales que quedaron truncos, y como que fue una revancha para todos. De ahí surge el nombre. Con respecto a la impronta del punk, es real: yo salí del punk… Tenía mi banda desde los 13 años, que se llamaba Fuerza Incontrolable, tocamos con Flema en Cemento y varias cosas muy copadas. Revancha no es actualmente una banda de punk pero sí tiene ese espíritu, y eso de decir las cosas del tiempo en el que vivimos... No nos cabe cantarle a las hortalizas, hay que decir otro tipo de cosas. Por ahí cuando ves a la banda en vivo tiene como un espíritu punk, es visceral. Pero musicalmente vamos por otro lado: Revancha tiene algo de punk, tiene algo de rock, nuestro violero Damián Cammarano es muy metalero, Pablo Lezcano (bajista) viene del rock pesado… Se genera un mix de todo que termina siendo Revancha, que tiene algo de punk en cuanto a la estética y el mensaje, tratando de ser contestatarios (no de cantarle a la cerveza), de decir lo que pensamos y que no nos importe el resto… El “hazlo tú mismo” tratamos de llevarlo a cabo.

En el primer trabajo que publicaron hacen “Ellos dicen Mierda”, un cover de La Polla Records… Como que se referencian en el ala más politizada del punk…

Es que donde veo más puntos de coincidencia con la banda es con lo que se llamó el Rock Radical Vasco (Eskorbuto, La Polla, Reincidentes)… Hoy lo veo a la distancia y creo que el estilo que tenemos nosotros, con lo que más lo puedo emparentar es con eso… Pero se dio naturalmente. Acá también el punk rock tenía tendencias marcadas: vos tenías Flema o 2 Minutos que hacía un tipo de punk, y por otro lado a Attaque 77 y Cadena Perpetua… Yo soy más de Cadena, Attaque, Jauría… De ahí viene más influencia… Y hasta en algún momento sonamos más a Almafuerte… Pero la ruta te va acomodando. Creo que hoy encontramos nuestro sonido, escuchás y es el sonido de Revancha.

¿Qué otras influencias alimentan ese sonido?

Nosotros no tenemos prejuicios. Puede venir mañana Pablo con su bajo y con una base que sea medio de música disco y si nos copa, la hacemos. No nos ponemos barreras. No hay pose, hacemos lo que queremos, hacemos música. Sí tratamos de decir algo. Pero no nos gusta embanderarnos en nada de lo que hoy por hoy divida a la gente, como el fútbol. Creo que son momentos de tener conciencia y pensar más en la unión de la gente, en tratar de vivir mejor, y no en tratar de separarse. Que la música no sea un espacio para separar a la gente. Con esto tampoco te vamos a decir que vamos a hace reggaetón: no lo consideramos música. Pero no tengo prejuicios que por ahí vivimos en los ´80 y ´90, que si eras punk no te juntabas con otros… Bueno, salvo a los skinheads (que nunca los quisimos), era muy loco que no pudiéramos convivir el Toti Iglesias de Jóvenes Pordioseros y yo teniendo una cresta. Hoy por suerte eso mermó (de hecho estamos junto al Toti acá mismo), se pueden hacer festivales donde hay más pluralidad y eso está bueno. Creo que crecimos en ese sentido.

¿Cómo es la realidad de los miembros Revancha, como banda independiente? ¿Tienen que trabajar de otra cosa para poder subsistir o pueden dedicarse exclusivamente a la música?

No, en mi caso particular soy serigrafista. Hago serigrafía textil. Pablo trabaja en una concesionaria, nuestro violero Dami labura en un call center y Caru (el batero) es motoquero… Con esto sostenemos a nuestras familias y a nuestro “hijo” que es la banda (risas)… En mi caso Revancha ocupa un lugar muy importante, es lo máximo. Después de mi hija, es todo. Los cuatro nos tomamos muy a pecho esto…

Ahora están preparando un EP con material nuevo…

Sí, lo vamos a tener listo para presentarlo en TheRoxy/La Viola Bar este sábado 18… Son 4 canciones que grabamos en El Abasto, con Álvaro Villagra. Creo que logramos un sonido muy copado, que superó las expectativas, porque era entrar con la banda nueva (Lucas Spera en batería y Pablo Lezcano en bajo se incorporaron hace menos de un año, NdeR) generaba unos nervios distintos y la verdad que salió todo genial… Porque siempre hacemos todo de manera medio kamikaze, grabamos todo en un día... Realmente creo que está quedando algo muy bueno. También le agregamos una cuestión visual, esto que está tan de moda ahora, las “live sessions” como les llaman… Nosotros le decimos video en vivo… Como para poder darle algo nuevo a la gente después de una larga espera. Le metimos 3 temas nuevos, un clásico del primer disco que lo recauchutamos y lo cambiamos, que también es un regalo para ellos; y justamente el tema se llama “Revancha”, que había quedado un poco abandonado y lo trajimos a la vida de nuevo, como la banda. Ojalá este sábado en The Roxy nos salga todo como lo esperamos y como lo soñamos.

Llevan más de 10 años de trayectoria y en ese camino tocaron con La Renga. ¿Significó un antes y un después para Revancha ese momento?

Sin dudas. Estuvo genial porque, por empezar, no lo buscamos. Se dio. Me llamaron un martes a la noche: era Martín López, para avisarme que “los chicos quieren tocar con ustedes”. Sin consultarlo con nadie le dije “Sí ¿dónde?”. Era en Baradero, el jueves de esa misma semana. Corto el teléfono y mientras me temblaban las patas llamo a Damián (guitarrista) y le digo “Boludo, este jueves tocamos con La Renga”. Él me responde, “Dale, déjame de joder”. Nadie lo podía creer. Y se dio…

Tocamos en el anfiteatro de Baradero, un lugar para no más de 14 mil personas que lo bueno que tuvo (aparte de sonarse todo) era esa cosa de ser grande pero íntimo a la vez. La gente nos dio pelota, nosotros tocamos y el lugar estaba al palo. ¡Había 14 mil tipos! La gente se enganchó y a partir de ahí mucha gente empezó a venir a vernos. A nosotros nos abrió una puerta que por ahí es muy difícil que se dé… Yo festejo y celebro que La Renga haga eso –que lo hace siempre- con montones de bandas. Te ayuda muchísimo y, por lo menos en nuestro caso, fue in crescendo a partir de esa fecha. Es como que la banda se estaba moviendo, teníamos el primer disco, llevábamos nuestro público, pero lo de La Renga fue un espaldarazo que realmente nos ayudó y yo les voy a estar agradecido de por vida. Era algo que no nos esperábamos… Yo conozco al Tete (Gabriel Iglesias, bajista de La Renga, NdeR), vive a dos cuadras de casa, nos cruzamos en la panadería pero no es que voy a sus ensayos o tenemos alguna cosa cotidiana… Y que nos hayan buscado la verdad que te pone contento.

¿Y ellos cómo los conocieron a ustedes, cómo supieron de la existencia de Revancha?

Hay un amigazo en común, Tavo, que tiene un local de tatuajes llamado El Sabbath junto a Anita, que están en Don Torcuato… Son punto de venta de nuestros discos y son muy amigos de Tete y Silvina… Ellos dos son muy “revancheros”, yo creo que ellos le comieron el coco a Tete y debe haber venido por ahí el contacto. La verdad que fue inesperado el llamado y aún más que lo atendí... Cuando es un número desconocido y es tarde pienso “seguro que me quieren vender algo” (risas). Pero se me dio por atenderlo… Realmente fue muy lindo, una experiencia genial, amén de lo bien que nos trataron y de ver cómo se juega “en las grandes ligas”, con ese profesionalismo…

Entre los ´90 cuando te empezaste a involucrar con la música, el 2007 cuando nace Revancha y ahora ¿qué cambios ven en la escena del rock?

En los ´90 estaba en una banda punk (Fuerza Incontrolable), era parte de una “tribu”. Estaba esa cosa de que ibas por la calle y si te cruzabas a un Stone enfrente era para quilombo, por ahí estaba todo bien con los heavys, estaba todo mal con los skinheads (que eran nazis en esa época, todos estábamos mal con ellos y seguimos estándolo)… Era todo más de “tribu”. Tenía su costado lindo que era esa cosa de pertenecer a algo. Siendo punk a los 12 años me encontré leyendo El Manifiesto Comunista, fanzines... Cosas que capaz a cualquier otro pibe común a los 13 años no le llagan de otra manera… Así hablaba Zaratustra y se te volaba la cabeza. Querías cambiar el mundo.

Por otro lado, ahora es todo táctil, todo efímero, en aquel tiempo ibas a conseguirte tus casetes al Parque Rivadavia y eran tu tesoro más preciado, los cambiabas por otros, comprabas un disco, por ahí le afanabas un CD a tu viejo para conseguir un disco de The Clash… Costaba mucho más consumir música, te tenías que mover más, era más “romántico” todo. Ahora es todo muy rápido, en 30 segundos tenés que servir, sino no va… Eso me molesta un poco, también me gusta escuchar un disco, sentarme, ver el librito… Me quedó esa cosa de lo viejo que creo que garpaba, que estaba bueno.

A nivel público creo que evolucionó: ahora un Stone y un punk pueden convivir. Que esté todo bien yo creo que es crecimiento. Hay otras cosas con las que tengo opiniones encontradas: hay herramientas que para bandas emergentes como nosotros son muy buenas, pero por otro lado tiene eso de que en 30 segundos tenés que ser bueno y esa vara no me copa mucho. Pablo es más joven, capaz lo percibe de otra manera…

PL – No, yo quizás no crecí en la rama del punk. Yo crecí musicalmente con el rock y sí, cambió bastante. Yo venía de la histórica “guerra” de Los Redondos vs Soda.

LM – Otra guerra en la que nosotros no teníamos nada que ver…

PL – Claro, y ahora uno está más grande y piensa “uy, qué boludo que fui, lo que me perdí”…. Escuchar a Cerati por ejemplo, que era un monstruo, un genio. Como que te encasillabas en un lugar y no te movías. Ahora cambió todo eso. Está bueno, aunque capaz ya se está yendo demasiado… Lo veo muy diferente al rock de antes y en ese sentido creo que nosotros somos como una especie de resistencia a lo que es todo onda la radio Mega. Hay cosas que escuchás en la Mega y te preguntás si eso es rock… Te dicen “Puro Rock nacional” y te pasan No te Va Gustar, que está todo bien con Uruguay y con ellos pero no cierra… ¿Y las bandas de acá? Cuando ibas a ver a Catupecu Machu por ahí bardeaban a la Mega ¡pero ahora los ves que están a full con la Mega! Para mí ahora el rock está medio “debilitado” porque no es una resistencia como era antes contra el Gobierno, por ejemplo… Nosotros tenemos un tema que se llama “Mil Disparos” que te habla de lo que está pasando hoy…

LM – Ese tema es del 2015, fue como que olíamos cómo venía este Gobierno… Se veía venir esto, a “Ojitoz de Zielo” (risas)… Se sabía que te iban a cagar a palos. Mil disparos de las balas de goma. Por eso cuando decimos rock, deberíamos estar diciendo algo que haga que yo no le debería gustar a tu mamá si me llevás de yerno (risas). El rock tiene que incomodar. Los Sex Pistols eran rock, Led Zeppellin era rock, acá en Argentina La Renga, Los Piojos… Pero ahora se considera “rock” a todo, hasta a Los Caligaris. ¡Y todos cantan igual! Estamos un poco enojados con la escena, pero no nos importa.

Además pareciera que a la industria le está interesando menos el rock…

Hace unos días fuimos a un programa que se llama NBN (“Nuevas Bandas Nuevas”) que se pasa por el Canal de la Música (CM), que lo levantan. Levantan el programa que era un lugar para bandas nuevas como nosotros. Otro espacio que se corta. Yo estaba esperando una repetición para ver cómo nos había salido y tuve 45 minutos de martirio, de música que no sé quién la paga para que suene ahí, gente que no sé quién es, que es toda esa música entre una especie de reggaetón romántico, pedorro y misógino, inmundo. Después de 45 minutos de eso pensaba, alguna mafia debe haber para que garpe esto.

PL – Como el Gobierno, te venden espejitos de colores…

LM – Pienso que es raro que prospere porque habiendo un movimiento tan fuerte de las mujeres, ¿que prospere tanto una música tan misógina? Es muy raro. A veces me cuesta entender el mundo en el que vivo. Fueron 45 minutos de suplicio hasta que llegó el programa de bandas nuevas, estaban los Dulce Marian, nosotros… Era un lugarcito, como me contabas vos que tienen que concentrar todo en dos horas en el programa El Círculo Rojo (programa radial de La Izquierda Diario, NdeR) para decir todo lo que quieren… Cada vez menos espacio tenemos, en los medios grandes olvídate, y en los chicos rara vez porque los medios más pequeños tampoco pueden abarcar todo, no pueden estar en todos lados. Y bandas hay a montones. Creo que todos hacemos lo que podemos, nos ayudamos como podemos. Creo que lo hegemónico ya está completamente polarizado y enfocado en generar imbéciles, necesitan crédulos que no estén educados, necesitan esa fábrica y vender espejos de colores, lamentablemente. Tiene la venia del Gobierno, los canales, todo lo manejan ellos… Hay como una desculturización que para mí es alarmante. Antes, aún con nuestras equivocaciones y “tirándonos piedras” con los Stones, había una discusión más elevada creo… Ahora a nosotros nos tapan y te ponen un culo en televisión. Y te tapan la pelea de las mujeres que es histórica y recontra legítima y te ponen a ese “Duki” o como se llame… Es una contradicción permanente, a veces me cuesta entenderlo.

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Muy lejos de la pose o de una ubicación de “rockstars”, Lalo y Pablo nos cuentan que laburan, que viajan por sus propios medios y que se van a un ensayo de la misma forma. No necesitan pasar por pibes de barrio, son auténticamente músicos en contacto permanente con la calle. Parte de ella.

“Los esperamos este 18 de mayo, sería un honor que vengan lectores de este medio: me cabe salir en La Izquierda Diario”, se despide Lalo. Una invitación muy especial que merece ser tomada.







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