Política

OPINION

Morales y el Plan “Macri Cuidado”, una tibia medicina frente a la crisis

Editorial de Gastón Remy en Pateando el Tablero, la izquierda en radio, Ahora 107.3 FM, los sábados de 10 a 12hs.

Sábado 13 de abril | 14:14

El Gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, junto con sus pares de Mendoza y Corrientes, le acercaron a Macri algunas propuestas frente a la persistente debacle de una economía que no encuentra la luz al final del túnel.

No los mueve el amor al presidente, sino el espanto que la caída de la imagen del líder del PRO, se los lleve puestos como integrantes de la alianza Cambiemos.

Hay que reconocer en los dirigentes de la UCR su capacidad de oler cuando la catástrofe se avecina. El final del gobierno de Raúl Alfonsín, ni hablar la huída de la Casa Rosada en helicóptero de Fernando De la Rua, los tuvo como testigos directos del fracaso en el poder.

Pero si Macri tuvo su aplazo en materia de inflación, un asunto que para el presidente “se resolvía fácilmente”; no sabemos quién puede creer que los radicales tengan con qué aportar cuando el “Plan Primavera” desató una hiperinflación de casi un 5000 % en 1989.

Si la historia no los absolvió, tampoco el presente de los Gobernadores radicales puede aportar pruebas de un plan alternativo convincente al del ajuste del FMI, siendo que además ellos dieron su apoyo a Macri cuando decidió volver al organismo financiero.

El saldo social de las políticas de su alianza nacional Cambiemos y en la provincia con el Frente Renovador, generaron 62.000 nuevos pobres y 48.000 nuevos indigentes.

El consejero flojo de papeles

Es el caso de Gerardo Morales cuya gestión acumula una inflación del 156 % y solo el tarifazo en la electricidad fue del 300 %, mientras que en los colectivos es del 104 % solo en el último año.

El saldo social de las políticas de su alianza nacional Cambiemos y en la provincia con el Frente Renovador, generaron 62.000 nuevos pobres y 48.000 nuevos indigentes.

Pero como dice el refrán nadie es profeta en su tierra, Gerardo apostó a más y hasta llegó a desafiar al gurú Duran Barba, “que se calle la boca o se presente a elecciones”, le habría gritado al asesor presidencial a quien, sin embargo, nunca lo tuvo de frente.

El enojo de Morales obedecería a las diferencias respecto a la propuesta oficial para que la UCR disponga de la vicepresidencia. Gerardo no está dispuesto a un nuevo naufragio como en 2001 cuando estuvo cargo de la Secretaria de Desarrollo Social y no pudo salirse antes de la cubierta del Titanic.

El peligroso sujeto medio

La preocupación de los radicales pasaría por el deterioro del consumo de las clases medias. Se trata de su base social histórica, un sector que dio su apoyo vital para que Mauricio ganase el balotaje, pero el problema está en que si las clases medias empobrecidas comienzan a girar a la izquierda pueden acelerar los tiempos de la debacle del experimento PRO.

Ante este peligro el plan económico radical se queda muy corto. Se habla de algunas tibias medidas de ampliación de los productos del plan kirchnerista “Precios Cuidados”, la vuelta del “Ahora 12” y hasta insinuaron una postergación de los tarifazos hasta después de octubre.

Para el FMI no hay Plan B frente a un ajuste destinado a garantizar con el sudor y el hambre del pueblo trabajador los negocios de los buitres históricos de la deuda externa.

Una receta que se devora así misma

Pero cuando las catástrofes económicas amenazan los meses corren como semanas, las semanas como días y los días como minutos.

Los tiempos de la crisis se van cociendo bajo el fuego del mismo "déficit cero” comprometido ante el Fondo Monetario Internacional. Así como el año pasado el primer acuerdo cayó en desgracia en menos de dos meses, las mismas autoridades financieras prevén que antes de fin de año el ajuste debe ser mayor porque con la caída de la economía las cuentas no cierran.

Una dinámica que ocurre en cada país que se aplica la receta del fondo. El país cae en recesión, la recaudación baja y se produce la incapacidad de cumplir con los compromisos de ajuste; lo cual lleva a un nuevo ajuste mayor que no hace más que empeorar toda la situación.

Así resultó la experiencia argentina más reciente con el FMI y se precipitó con la salida tormentosa de la convertibilidad, con una devaluación del 200 % y una poda de los salarios del 30 % en un año.

Aunque a diferencia del 2001, el FMI no le soltaría la mano a Macri, puesto que por ahora la misma titular Christine Lagarde, necesita que la Argentina no caiga porque se juega su reelección al frente del organismo.

Si no le ponemos un freno al Fondo Monetario Internacional con la fuerza social de la clase trabajadora, nos llevaran puestos a todos.

Romper con el mandato imperial

Así lo hizo saber reafirmando su mandato imperial con un apriete a los candidatos presidenciales a quienes les dijo que “sería una tontería que el próximo gobierno rechazara el acuerdo con el fondo”.

Para el FMI no hay Plan B frente a un ajuste destinado a garantizar con el sudor y el hambre del pueblo trabajador los negocios de los buitres históricos de la deuda externa.

Aunque las distintas expresiones del PJ lo saben muy bien, Lavagna, Massa, Urtubey hasta Cristina con Kicillof, se perfilan como garantes de una renegociación de la deuda y de la hoja de ajuste fijada por el organismo financiero por lo menos hasta el 2026.

Las burocracias sindicales de la CGT y de cada provincia evitan que la bronca estalle y junto con la contención social de los más pobres que dirige el Vaticano, todos ellos contribuyen al Plan “Macri Cuidado”.

Si no le ponemos un freno al Fondo Monetario Internacional con la fuerza social de la clase trabajadora, nos llevaran puestos a todos. Esta vez la crisis la tienen que pagar los grandes empresarios, los banqueros y los terratenientes, no queda otra.







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