Política

TRIBUNA ABIERTA

Crónica de una tarde en el estadio de Argentinos Juniors

Postales del acto multitudinario que el sábado 6 el Partido de los Trabajadores Socialistas realizó en la Ciudad de Buenos Aires. Un recorrido entre las gradas y las banderas. Los discursos y las voces.

Miércoles 10 de octubre | 20:08

En pleno nacimiento del siglo XX, unos pibes con ideas socialistas y amantes del football deciden nombrar a su equipo de barrio. Mártires de Chicago es el nombre que eligen. Años después deciden fundar un club. Primero lo llaman Argentinos Unidos de Villa Crespo, luego Argentinos Juniors. Los colores de la casaca, obviamente, rojo con vivos blancos. Los bichos colorados de La Paternal.

Hoy, más de cien años después, se vuelven a juntar unos pibes con ideas socialistas de remeras rojas con vivos blancos. ¿Será el nuevo comienzo de algo?

El microestadio de la Asociación Atlética Argentinos Juniors recibía en esta primavera porteña al acto del Partido de los Trabajadores Socialistas. Mientras tanto, a unas cuantas cuadras, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estaba ultimando los detalles para la inauguración de los Juegos Olímpicos de la juventud.

El colectivo que me llevó tuvo que sortear muchos cortes y varias callecitas angostas para poder llegar hasta las inmediaciones del estadio. Afuera, el sol de octubre reinaba en cielo despejado, adentro, los jóvenes daban calor de tribuna.

En la grada que me tocó compartir había muchos pibes. Enfrente, también. En los alrededores, muchos más. Lo más importante: también había jóvenes en el palco y actuando de oradores. ¿Llegó la hora de les pibes?

Julián viene desde el oeste del Gran Buenos Aires, tiene diecisiete años y asiste a la escuela en Castelar, dice que fue al acto porque “no se puede seguir así”. Le pregunto hace cuánto milita en el partido, me contesta que no forma parte pero que acompaña a algunos de sus compañeros que lo invitaron. Hace unas semanas atrás, en pleno invierno, muchos compañeros suyos fueron con frazadas a cursar porque la escuela no tenía ni luz ni gas.

Estamos ante una avanzada neoliberal enorme. Mientras los partidos mayoritarios disputan sus profecías de futuro, la reconstrucción social regresiva está afectando la vida de millones de personas. Todo parece decantarse el próximo año, cuando, merced a las elecciones, los ciudadanos tengamos la oportunidad (a través del voto) de cambiar el falaz gobierno de la coalición derechista.

La falacia implícita en esa presunción es evidente: o se profundiza esta reorganización neoliberal o esperamos algún guiño salvador del peronismo. Las opciones, desde esta lógica, quedan ceñidas a una dicotomía entre “se profundiza el saqueo” o “vuelve Cristina”. No hay otra. ¿No hay otra?

Esta pregunta intentó contestarse en Argentinos: hay otra. Necesariamente hay otra y tiene la obligación de ser anticapitalista y feminista. Porque lo que realmente logra la lógica binaria es obturar la posibilidad de que existan terceras y cuartas opciones. ¿Es posible en política escapar a la tentación del binarismo? Por supuesto que no lo sé, creo que sí. Que existe otra.

Martina, una niña de ocho o nueve años mucho no le importa el acto. Está jugando con otros chicos en el sector de juegos. Lleva en su pecho un sticker donde figura su nombre y el barrio: Martina, Garín. Le gustan los juegos que hay disponibles, pero prefiere el pelotero. Le pregunto con quién vino. Con mamá y papá, que estaban adentro escuchando los discursos. No la molesté más con mis preguntas, me pareció indecoroso seguir importunando a Martina que no dejaba de mirar para otro lado. Me saludó y salió corriendo hacia otro juego donde había más niños. Yo hubiera hecho lo mismo.

Mientras Martina se aleja y su pelo morocho juega con el viento me pregunto: ¿hay salida? Nadie lo puede saber. En el terreno de las suposiciones solo vence aquel que hace pasar su proyecto como el único valedero. Lo que sí ya no estamos dispuestos a tolerar es más endeudamiento y ajuste. ¿Qué le dejamos a Martina y a todos los pibes que vendrán? El problema es muy profundo. ¿No será, acaso, la hora de intentar, en serio, una salida anticapitalista?

Nicolás Del Caño llamó a la construcción de un partido unificado de la izquierda y de los trabajadores. Hay una iniciativa. Pequeña aun, resistida seguro. Veremos qué pasa.

En el afán de seguir recorriendo el acto, me topé con Fernanda. Pelo rapado a lo Sinnead O´connor, borcegos gastados y remera de Pan y Rosas. Estaba fumando. Me acerqué a pedirle convidado un cigarrillo y terminamos charlando. Tiene veintiún años y estudia letras en la Universidad Nacional de La Matanza.

  •  ¿Por qué estas acá?
  •  Porque es necesario frenar el ajuste de Macri y los gobernadores- me dice.

    Le respondo que me suena a slogan del partido. Su respuesta todavía hace ruido en mi cabeza. Me dijo que slogan o no, es lo que pasa. La seguridad de su rostro y su voz firme pero dulce al mismo tiempo despejan toda duda. Tampoco milita en el partido pero sí se prendió con la agrupación feminista. Está preocupada porque este año se le va a complicar para asistir al encuentro de mujeres, no llega con la plata. No consigue laburo hace casi un año. Entre changas y con la ayuda de los viejos puede seguir estudiando, por eso cree hoy más que nunca que la educación pública, laica, gratuita y de calidad es troncal para cualquier proceso político que pretenda enfrentarse al capitalismo. Me despido, me pregunta mi nombre y me lanza: “preparate, porque el futuro es feminista”. Sigo caminando, me prendo el cigarro y, definitivamente, me arrepiento de no pedirle una foto. Cuando me di vuelta, Fernanda ya se había perdido entre la multitud.

    Los discursos se fueron sucediendo uno tras otro pero quiero hacer hincapié en uno que esperaba con fruición. La delegación de trabajadores y trabajadoras del Astillero Río Santiago se hizo presente en el escenario cuando ya la tarde oscurecía afuera. En el atril, un referente de la lucha obrera: José Montes.

    Lo que me pareció sugerente de su discurso (que en realidad viene a confirmar lo que la juventud me estaba demostrando) fue la importancia del papel de los jóvenes y las mujeres en la lucha del astillero. Los pibes del astillero. Montes contó su discrepancia con aquel pensamiento que rezaba “los pibes andan en cualquiera”. Los pibes no andan en cualquiera. Se plantan, se identifican y ponen el cuerpo.

    A Matías lo conocí de prepo, me lo choqué a la salida del baño. Su camiseta verde y blanca de San Miguel, vieja, de los noventa, fue la excusa para una charla. Le dije que iba a intentar escribir una crónica sobre el acto y que me gustaría saber qué pensaba él. Me dijo que vino con un compañero de trabajo que sí está en el partido. Le interesó lo que estuvo leyendo en La Izquierda Diario. De familia peronista, dice encontrar en la gente de izquierda más representatividad que con el kirchnerismo, “medios tibios, como que nunca van a fondo los chabones”, dice. Me despido preguntándole por el Trueno y le confieso que soy de Morón. ¡Ah, del Gallo! comenta y me mira fijo. Hoy somos todos compañeros, le digo y nos cagamos de risa.

    ¿A quiénes se interpela cuando se propone una construcción política amplia de la izquierda y los trabajadores? A los que piensan que una construcción política emancipadora, es anticapitalista. A las mujeres que quieren tirar abajo al patriarcado y no esperar a que se caiga solo. A todo aquel que desee y sienta que no hay que esperar hasta el año que viene, que hoy es. Trabajadores, jóvenes y mujeres como Matías, como Julián, como Fernanda. O como yo. O como vos.







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